Empezamos con hablar sobre los indios chichimecas: se ubicaban desde el estado de Querétaro hasta el estado de Texas; eran hombres grandes, Vivian de la caza y la pesca; cultivaban el maiz, el fríjol, el Chile y la calabaza; cuando no había mas; se alimentaban de tunas y mezquites. No adoraban a ningún ídolo, ni dios; solo estaban agradecidos con la lluvia, la naturaleza, etc.
Esta rebeldía permitió que no fueran dominados por los españoles; prefirieron la muerte, antes que la esclavitud.
Las nuevas generaciones recuerdan a los antiguos gallardos e indómitos indígenas; en el caso de los ciclistas de montaña; se sigue la ruta que nuestros antepasados utilizaron para transportase y comerciar con los pueblos de esta gran nación.
La ruta ciclista chichimeca empieza desde el estado de chihuahua; pasando por Durango. Zacatecas, San Luis Potosí, Querétaro. Hidalgo, Estado de México y llegar al Zócalo de la ciudad de México, D.F.La organización de esta tarea deportiva es a base de relevos por estados; Zacatecas recibe la estafeta de Durango y la entrega a San Luis Potosí. Me permito relatar la experiencia de nuestro estado.
Salimos el 22 de julio de la estación del tren, a las seis de la mañana; llegamos a Fresnillo y de ahí partimos a las 9:30 A.M. el contingente contaba con ciclistas de el Distrito Federal, Estado de México, San Luis Potosí, de la ciudad de Fresnillo y Zacatecas.
Llegamos a Sombrerete a la una de la tarde; mientras llegaban mas ciclistas nos esperamos hasta las tres; la lluvia fue nuestra fiel compañera por 32 kilómetros, que nos llevaron a Jiménez del Teul; este pueblo nos recibió con un gran chubasco; aquí nos vimos obligados a detenernos por las inclemencias del tiempo; solo unos cuantos continuaron con la travesía; entre ellos: Alfredo Ruiz y Manuelito de Fresnillo; Manuel Castro y Fernando Perales de Zacatecas; los cuatro jóvenes subieron una subida muy prolongada, incluso Alfredo , ya estaba cercas de otro pueblo; tuvo que ir una camioneta a regresarlos para atrás.
En cuanto termino la lluvia, nos fuimos al Auditorio Municipal; todas nuestras pertenencias estaban totalmente empapadas de agua; por lo que tuvimos que ponerlas a tender para que se secaran; enseguida nos fuimos a comer un rico platillo de huevo con frijoles y un buen bistec; para que nuestros alimentos lograran digerir bien, los acompañamos con un rico sotolito, bebida que se da por la región. Algunos de nosotros nos fuimos caminando a un cerrito que se encuentra pegado al pueblo; este cerrito tiene una subida muy vertical, lo que dificulto su ascenso; aunando a esto el lodo que había dejado la lluvia; bajamos como a las diez y media de la noche.
A las diez de la mañana empezó la nueva jornada; aquí el reto es subir un cerro de gran pendiente y curvas; nuestro animo es bueno; pero sentimos temor por las camionetas que bajan; nos pone nerviosos ver como van descendiendo estos vehículos derrapandose entre la bajada; incluso una camioneta sufre un desperfecto en el sistema de frenos y esta a punto de desbarrancarse; los ciclistas logran esquivarla: estos cinco o seis kilómetros de subida nos calientan la sangre y seguimos adelante con una gran alegría.; como a las once y cacho, estamos en la desviación de Potrero de enmedio y Milpillas de la Sierra; continuamos por el primero; nos espera una bajada prolongada, aquí hay que utilizar la destreza para poder pasar entre piedras sueltas y tepetates; la vista es hermosa: la barranca se abre para dar paso a una gran cantidad de cerros y montañas, acompañadas de los olores de las flores silvestres.
En la bajada nos encontramos con una pequeña dificultad, el río lleva bastante agua; no todos nos arriesgamos a cruzarlo; mejor esperamos a subir las bicicletas en la camioneta de apoyo; solo uno fue el arriesgado; el joven Rubén López agarra vuelo y casi logra cruzarlo en su bicicleta. Aquí se tiene que hacer uso de los envases de plastico, para ponerle una extensión al mofle y evitar que se moje este y tapie la respiración del vehículo.
Nos encontramos con una buena subida llena de obstáculos naturales; cada quien lo hace como puede; pero nadie se baja de la bicicleta; solamente cuando hay alguna puerta; alcanzamos la cima con bastante sudor; nuestras camisetas están prácticamente mojadas. En la parte de arriba hay una meza horizontal, con algunas cunetas, eso si, muy lleno de lodo negro y rojo en el camino; nuestras bicicletas están completamente llenas de lodo; solo la pericia de algunos hace que salgan limpiecitos del calzado; después de quitarle el soquete a las bicicletas, aprovechamos para echarnos un tentempié; cada quien saca sus galletas de sal y sus atunes; sobra comida para los que llegamos súper hambrientos.
Aquí se puede decir que empieza una nueva etapa, ahora el camino esta en partes seco y en partes lleno de charcos de agua; llegamos a la comunidad de Corrales( una de las Haciendas de el Conde de San Mateo, que consiguió con el despojo de sus tierras a los indios de San Andrés del Teul); cuando menos acordamos ya estamos en el rancho de la Batea; nos esperan nuevos charcos y lodazales; pasamos nuevamente un arrollo con abundante agua; ahora se devisa un nuevo paisaje: son los terrenos de los Menonitas, sus casas son altas y techadas con lamina; los campos están muy bien trabajados, sus ganados vacunos pastean en un lugar muy productivo; a un lado de ellos encontramos la diferencia de calidad de terreno en la comunidad de Niño Artillero. Nos espera una subida pedregosa y prolongada; después de esto el terreno es de tierra negra resbalosa; por lo que para neutralizar este obstáculo, tuvieron que construir una carretera con empedrado, lo que hace mas difícil su acceso; aquí la vista nos trae a un valle con muchos regadíos: es el valle de Abrego, al cual llegamos en poco tiempo después.
En el Trayecto de Jiménez del Teul a Abrego , las propiedades están limitadas con alambre y cercos de piedra y en las pasadas para los vehículos, tienen unos guardaganados que son un problema para la mayoría de nosotros; pero algunos ciclistas usan una técnica de pasar en diagonal y aunque se arriesgan, logran cruzarlo sin ninguna dificultad.
Llegamos a Abrego con algo de cansancio, de aquí para adelante la carretera esta pavimentada; pasamos por Refugio de Abrego, por la presa Leobardo Reynoso y como a las ocho de la noche, ya estamos en el crucero de la carretera Valparaíso – Fresnillo; aquí nos dan un raite a todos; Esta jornada fue de 110 kilómetros.
En Fresnillo nos quedamos a dormir en la casa del compañero ciclista Manuel Rocha; nos bañamos y en la mañana su mama nos prepara un rico desayuno; nos ofrece la señora, huevos fritos, frijoles, Chocolate, yogurt, granola y pan. Nos esperan 60 kilómetros de pavimento, como a 10 kilómetros de Fresnillo se encuentra la cuesta de la Luz, la cual esta algo prolongada; mas adelante esta la presa Del Cargadero y llegamos a Jerez. De comida nos saboreamos unos ricos burritos en el negocio “la Palma”, todos aprovechamos la especial de 35 pesos.
De aquí en adelante es nuevamente brecha, terraceria y brecha; este trayecto es de 54 kilómetros. El camino al Magueyito es casi de brecha, abundan los pedregales y charcos; Paty de Anda pasa por donde esta una víbora de cascabel, pero piensa que esta muerta y no mide el peligro. Mas adelante Hugo de San Luis Potosí le da a todo lo que puede a su bicicleta, cuando de repente se encuentra en el camino con una víbora serrana de cascabel; enfrena violentamente y se va de maroma al suelo; cae cerca del reptil; un compañero quiera matar la víbora para hacer una cartera, pero los ciclistas ecologistas lo persuaden de hacer tal cosa.
Así llegamos al Magueyito , de aquí para adelante nos espera la diversión; el camino son como unos ocho kilómetros, que forman a lo largo un columpio y en su trayecto se encuentran unas rampas como de un metro de altura, acompañadas con muchos charcos y lodazales; dejamos que la bicicleta nos lleve por esta nueva ruta; no nos detienen ni las rampas, las piedra, ni el lodo; llegamos a un arroyo ; aquí lavamos las bicicletas; ya casi son las ocho de la tarde; un poco mas y estamos en el pueblo de Atitanac.es de noche; no hay camino, hay que hacerlo o inventarlo; porque a lo lejos se devisa el caserío. Entre gatuños y espinas, seguimos la dirección de la comunidad de Adjuntas del Refugio; por el camino vamos como si fuéramos fantasmas; no todos traemos lámpara para aluzar el camino.
De Adjuntas nos vamos nuevamente por pavimento hasta llegar a las ruinas de Chicomostoc.
Aquí hacemos una lunada; traemos una pequeña botellita de Sotol y algunas cervezas; los organizadores consiguieron queso, tortillas, frijoles enlatados, bombones y jamon.
Unos se duermen en casas de campaña y otros en el interior del Restaurant “las siete cuevas”; aunque la mayoria se la pasan sentados en una silla; esperando a que se desocupe el WC. Aquí volvemos a gozar y acordarnos de lo sabrosos y ricos que estaban los burritos de Jerez
Muy temprano nos vamos unos a recorrer las ruinas de Chicomostoc y otros se quedan en el campamento a lavar sus bicicletas. En el trayecto a las instalaciones historicas, festejamos el bautizo de un nuevo cristiano: las niñas de Manuel Rocha son las madrinas de Ivan y lo bautizan con el nick de “el champiñón”. De nuevo, nos espera una pedaleada de unos cuarenta kilómetros, para llegar a la muy noble ciudad de Zacatecas. Por la noche hay callejoniada con tamborazo.
El cuerpo de la mayoria esta cansado y no hay actividades ciclistas; solo los mas picados nos vamos a dar la vuelta a un lugar conocido como “Tolosa”; nos pasamos un buen rato sentados a la orilla de un charco; donde abundan tortugas y pescaditos.
El viernes salimos con rumbo a San Luis Potosí; el trayecto pasa por Guadalupe, San Jeronimo, Palmillas, Tlacotes y Ojocaliente , aquí le damos como unos cincuenta kilómetros. En Ojocaliente, nos dejan la mayoria de compañeros de Guadalupe, incluyendo la camioneta de apoyo. Paty consigue un nuevo vehículo; de aquí para adelante nos escolta la policia municipal de Ojocaliente; llegamos cansados del trayecto(24 kilometros), de ahí nos regresamos el profe Jaquez, Charly, Dany y un servidor. No hay camion. Pero conseguimos un raite y en Ojocaliente tomamos un camion de Los Altos. Para el trayecto que falta se quedaron unicamente Javier Montoya de la UNAM y Paty. En total rodamos en bicicleta aproximadamente 400 kilometros ; de domingo 22 a viernes 27 de julio.
Los municipios por los que atravezamos fueron: Sombrerete, Suchil,Dgo, Jimenez del Teul, Fresnillo, Jerez, Villanueva, Zacatecas, Guadalupe y Ojocaliente.
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